La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dio a conocer los datos oficiales correspondientes al ciclo de las Pruebas PISA. La foto de la educación secundaria argentina volvió a mostrar un fuerte deterioro: el país registró caídas de rendimiento en las tres competencias evaluadas (Matemática, Lectura y Ciencias), consolidando su desempeño más bajo en la serie histórica reciente.
El informe ubica a la Argentina en el puesto 72 de 91 países evaluados en Ciencias (el foco principal de esta edición), 62 en Lectura y 75 en Matemática. En la comparación regional, el sistema educativo local se situó octavo entre los trece países de Latinoamérica participantes, por detrás de naciones como Chile, Uruguay, Costa Rica, México, Brasil, Perú y Colombia.
Un retroceso transversal en todas las competencia. El deterioro con respecto a la última edición no dejó margen para excepciones:
Matemática: Registró la caída más drástica, alcanzando un promedio de 367 puntos. El 76% de los adolescentes evaluados no alcanzó el Nivel 2 (el estándar mínimo fijado por la OCDE), lo que significa que casi 8 de cada 10 jóvenes no pueden interpretar relaciones numéricas sencillas o resolver problemas cotidianos de cálculo básico.
Lectura: Obtuvo 389 puntos. El 59% de los alumnos se ubicó por debajo de la competencia básica, evidenciando marcadas dificultades para comprender ideas centrales en textos breves o inferir información directa.
Ciencias: Cosechó 393 puntos. Un 59% de los estudiantes tampoco logró acreditar los contenidos mínimos requeridos para identificar explicaciones científicas simples o reconocer si una conclusión se sostiene en datos reales.
La brecha y los factores en la mira
Especialistas del sector educativo coinciden en que los resultados no representan una sorpresa, sino la aceleración de una curva descendente que viene gestándose desde hace años.
El nivel socioeconómico de las familias vuelve a funcionar como el principal predictor del éxito o fracaso escolar, abriendo un abismo entre la educación de gestión privada y la pública. La señal relevante no es solo el puesto en el ranking, sino que Argentina vuelve a retroceder respecto de sí misma y demuestra serias dificultades para encauzar una recuperación sólida de los aprendizajes básicos.
El informe PISA hace hincapié en factores del entorno escolar, entre los que resaltan la falta de clima propicio para el aprendizaje por ruido y desorden en el aula, sumado al uso no guiado de dispositivos tecnológicos y el ausentismo recurrente.
Con el 76% de sus jóvenes de 15 años sin competencias matemáticas fundamentales, el país enfrenta un desafío estructural inmediato: reconfigurar los métodos de alfabetización en las aulas para no hipotecar las oportunidades formativas y laborales de las próximas generaciones.
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