Primero desfiló el Ejército enfrente de Bukele, un novedoso protocolo nunca visto antes durante una toma de posesión presidencial en la era democrática salvadoreña. Los cañones estallaron y centenares de militares caminaron a un compás cuasi perfecto delante del Palacio Nacional, donde Bukele les esperaba sonriente junto a su familia.
